Kawasaki

En el cuarteto de marcas japonesas, Kawasaki es el benjamín de la familia. Al menos como fabricante de motocicletas, ya que la Kawasaki Heavy Industries Ltd. es una empresa de dimensiones gigantescas. La gama de productos abarca desde las motocicletas… hasta vehículos sobre raíles, pasando por buques mercantes transoceánicos, plataformas de perforación petrolífera, aviones, helicópteros y robots industriales.

En 1878, al abrir un astillero en Tsukiji, cerca de Tokio, Shozo Kawasaki puso la primera piedra del que sería el futuro imperio industrial. La empresa creció a una velocidad de vértigo y pronto cosechó un gran éxito tanto en tierra como en mar y aire.

En la Segunda Guerra Mundial el gigante industrial fue el mayor proveedor de armamento de Japón. Al acabar la guerra y tras la capitulación, Kawasaki tenia la mayoría de sus plantas destruidas, a lo que se añadió la prohivición de fabricar cualquier tipo de avión.

Para aprovechar las capacidades disponibles, las instalaciones de producción aún útiles fueron convertidas por los altamente cualificados ingenieros aeronáuticos en fábricas de motores para ciclomotores y motocicletas.

Kawasaki, siempre detrás de los más grandes, quieso marcar pautas también en el sector de las motos; tenía que lograr algo superlativo, algo único y extravagante. Y solo podía lograrlo con una máquina que fuera más rápida y fuerte que la competencia, imagen que Kawasaki a cuidado hasta la fecha.

En 1.965 Kawasaki presentó con mucho orgullo su modelo más potente, la W1, pero el entendido occidental no pudo resistir una mirada escéptica. La similitud con la ya obsoletísima BSA A7 era demasiado evidente. La motocicleta fue un auténtico fracaso.

Ese mismo año salió al mercado la A1 Samurai. La Samurai, después la 350 A7 Avenger y luego la 500 H1 “Mach III” fueron fantásticas máquinas deportivas que hicieron sombra a toda la competencia.

Kawasaki lo había logrado; ni Honda, ni Suzuki ni Yamaha pudieron igualar esa imagen tan deportiva como agresiva.

A principios de los setenta el desarrollo de un motor de 4 cilindros y 4 tiempos iba a toda marcha. En 1972 se haría famoso como Z1.

En 2005 la ZX-10R de 175cv mostró donde se esconde la verdadera potencia… quien se atreve con ese monstruo puede alcanzar los 300km/h.

Por ahora no se vislumbra el final de tal gigantomanía. Mas rápido, más potente, mejor… nada ha cambiado. Es David contra Goliat.

Fuente: 1000 Motos (NCV)

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